sábado, 5 de diciembre de 2009

Receta de Pan Dulce


Para preparar con nuestras propias manos

Ingredientes
Frutas
Pasas de uva 200 g
Frutas confitadas 200 g
Higos glaseados 100 g
Cerezas glaseadas 150 g
Nueces 150 g
Castañas cajú 120 g
Almendras tostadas 120 g
Rhum 100 g
Esponja
Harina 0000 300 g
Miel 25 g
Levadura fresca 25 g
Agua 120 cc
Masa
Levadura fresca 90 g
Leche 100 cc
Mejorador 10 g
Huevos 250 g
Azúcar 200 g
Extracto de malta 20 g
Sal fina 10 g
Esencia de vainilla 1 cdita
Harina 0000 700 g
Manteca 200 g
Glasé
Azúcar impalpable 200 g
Jugo de limón
Agua

Procedimiento


Frutas
Picar groseramente las pasas, las frutas confitadas, los higos y cerezas glaseados, las nueces, las castañas de cajú y las almendras tostadas ya remojadas unas horas en el rhum y escurridas.

Esponja
Mezclar en un bol la harina junto con la miel, la levadura fresca y el agua tibia, tapar y dejar fermentar a temperatura ambiente, hasta duplicar el volumen.

Masa
Disolver la levadura con la mitad de la leche y el mejorador con el resto. Mezclar sin batir los huevos junto con el azúcar, el extracto de malta, la sal y la esencia de vainilla.
En un bol colocar la masa esponja, mezclar de a poco con la harina y también de a poco añadir la levadura, el mejorador y la mezcla de huevos. Amasar durante unos 20 minutos.
En los últimos minutos del amasado, agregar la manteca pomada y trabajar. La masa obtenida debe ser muy lisa y sedosa. Dejar descansar en el bol tapado con papel film por 15 minutos.
Incorporar las frutas a la masa e integrar de a poco, formar un bollo.
Dividir la masa en bollos según el tamaño de los moldes deseados y colocarlos dentro de cada uno.
Dar forma a cada pan dulce presionando con los nudillos para llevar la masa bien a los bordes. Dejar fermentar a 30º C hasta duplicar su volumen.
Cortar la superficie, dorar y hornear. Retirar, dejar enfriar. Colocar por encima el glasé hecho con el azúcar impalpable mezclado con el jugo de limón y el agua, decorar con las mismas frutas utilizadas en el relleno sin remojar.
La temperatura del horno dependerá del tamaño de las piezas, cuanto más grandes sean éstas, a menor temperatura deberá estar el horno.

viernes, 4 de diciembre de 2009


Durante el embarazo, hay que tener especial cuidado para proteger la piel. Hoy te dare algunos tips básicos para proteger tu rostro durante este periodo.

Limpieza: Los cambios hormonales durante el embarazo provocan sequedad en la piel, aunque en algunas oportunidades, por el contrario, ésta se torna más grasa, con la aparición de acné. Es recomendable la utilización de jabones neutros o emulsiones de limpieza apropiadas a cada tipo de piel. Evitar los productos de limpieza e hidratantes que contengan perfumes o antisépticos que pueden irritar la piel, durante el embarazo la piel está mucho más sensible y más susceptible a la aparición de eccemas y alergias.
Hidratación: Importante tener en cuenta que todo producto que se coloque sobre la piel debe estar autorizado por el médico ya que puede absorberse a la sangre y pasar al bebé. En caso de padecer acné pueden utilizarse geles con eritromicina o peróxido de benzoílo. Acudir al dermatólogo si aparecen erupciones cutáneas o picazón, ya que existen enfermedades propias del embarazo que deben diagnosticarse y tratarse.


Sol: No hay que exponerse en exceso; es preciso utilizar protección solar de alta graduación UVA y B para prevenir las manchas. Es preciso evitar cremas antiarrugas y antiacné que contengan retinoides (ácido retinoico, retinol, trertioína y adapalene); tratamientos orales utilizados para el acné como isotretinoína, minociclina y tetraciclina; como también cremas dermoaclarantes.


La siesta es una costumbre muy sana que aporta enormes beneficios a nuestro organismo y nada mejor que aprovechar las vacaciones de verano para adquirir este hábito tan saludable y no dejar de practicarlo durante todo el año.

Existen muchísimos estudios que demuestran los beneficios de la siesta y no puedes desperdiciarlos. Aunque seas una persona atareada, sin tiempo para nada, debes hacer lo posible para relajarte después de comer y echarte una cabezadita.

No hace falta que te metas en la cama ni que le dediques mucho tiempo. Está comprobado que un sueñecito de 15 a 20 minutos de duración, ya sea tumbado o sentado en un cómodo sofá, basta para aliviar tensiones, descansar, despejar la mente, aumentar la capacidad creativa y de razonamiento y coger fuerzas para el resto del día. Algunos estudios aseguran que su efecto reparador combate los radicales libres, previene el envejecimiento y alarga la vida.

Y será cierto, porque cuando uno se echa una siesta se le nota en la cara: refleja luminosidad, frescor, optimismo y buen humor.

Unos pocos minutos bastan

La siesta más recomendable es la que oscila entre los diez minutos y la hora. No se recomienda dormir más para no modificar el ritmo del organismo y alterar de forma negativa el estado de ánimo y el rendimiento. Por otro lado, una siesta tan larga puede dificultar la conciliación del sueño por la noche.

Una siesta corta de 15 a 20 minutos sumada a ocho horas de sueño supone un mejor descanso y mayores beneficios que si se agregan los mismos minutos al descanso nocturno.

Entre los beneficios de la siesta destacan: reduce el riesgo de infarto, combate el estrés, elimina la fatiga física y mental, aumenta el rendimiento y provoca una sensación de bienestar.

Cuando ya no estés en periodo vacacional, la siesta te proporcionará fuerza para emprender las tareas vespertinas con más energía y optimismo. El trabajo, la compra, los niños, los baños, la cena... seguro que todo parecerá más liviano si te has tomado tu sueñecito de descanso.


Puesto que las necesidades alimenticias de un bebé no son las mismas que las de un adolescente o un anciano, no hay que perder de vista que la dieta ha de estar adaptada a la edad y al estilo de vida de cada persona.

Cuando los niños están en edad escolar, necesitan mayor aporte de energía.

Todos los expertos en nutrición coinciden a la hora de afirmar que el consumo de alimentos naturales, poco condimentados y, a ser posible, de temporada aseguran una alimentación correcta y saludable.

Edad preescolar (desde el nacimiento hasta que el niño va al colegio): las necesidades calóricas de los recién nacidos son muy altas, por esta razón, la leche materna constituye el alimento más importante durante los primeros meses de vida. Según los expertos, un bebé necesita unas 120 calorías por kilogramo de peso durante los tres primeros meses,
aunque esta necesidad va disminuyendo hasta las 105 calorías/kilogramo de peso entre los 9 y 11 meses. A lo largo de este período el niño está en fase de crecimiento, de modo que necesita un alto aporte de proteínas, calcio (500-600 miligramos diarios) y hierro (5 y 10 miligramos diarios). De ahí que el consumo de carne, pescado, huevos, cereales, verduras, leche y derivados lácteos sea fundamental para satisfacer las necesidades de su organismo.

Edad escolar ( entre los 6 años y la adolescencia): una alimentación deficitaria durante este período puede acarrear serios problemas en un futuro. Además de continuar su acelerado ritmo de crecimiento, el niño despliega una gran actividad mental en el colegio y una importante actividad física derivada de la práctica de deportes o de sus juegos preferidos. Por esta razón es fundamental el desayuno, que le permitirá empezar el día con energía y obtener un buen rendimiento físico e intelectual. En las comidas no debe faltar un plato de verduras o arroz, pasta o legumbres, un segundo plato a base de carne o pescado o huevos y, para terminar, fruta del tiempo. Conviene evitar en la dieta del niño el exceso de azúcares e hidratos de carbono, porque pueden desembocar en problemas de obesidad.

Adolescencia: quizás uno de los mayores problemas de esta difícil etapa es la desorganización de las comidas, porque los adolescentes tienden a guiarse por una conducta caprichosa con el consiguiente riesgo de olvidar nutrientes básicos para una correcta alimentación. Es precisamente ahora cuando hay que estar especialmente atentos porque, guiados por un absurdo deseo de adelgazar, pueden caer en la temida anorexia. Su esfuerzo mental y el gasto energético exigen una alimentación abundante compuesta por productos sanos.

Edad adulta: una vez superada la fase de crecimiento las necesidades nutricionales de la persona se encaminan a reponer la pérdida de sustancias propias de su actividad física. Evidentemente, la alimentación no es igual en todos los adultos, depende de la edad, la complexión física y el tipo de vida que desarrolle (sedentario, activa). En cualquier caso, conviene evitar el exceso de grasas y el exceso de comida en general.

Tercera edad: con el paso de los años, la resistencia del organismo ante determinadas sustancias varía y disminuye con la edad, de manera que las pautas alimenticias deben ir encaminadas a evitar la aparición de posibles enfermedades. El secreto está en realizar una alimentación variada, pero sin caer en los excesos. La ración diaria de calorías no debe ser inferior a las 1.800 calorías, pero tampoco hay que llegar a las 3.000, una dieta más propia de una persona activa y de mediana edad.

La Menopausia


La menopausia es el periodo de la vida de las mujeres entre los 40 y los 50 años en el que se produce el cese de la ovulación.

El cuerpo femenino en esta etapa de la vida experimenta una serie de desarreglos orgánicos consecuencia directa de la falta de estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Para algunas mujeres, estos cambios se traducen en síntomas soportables; sin embargo, otras muchas sufren física y emocionalmente las consecuencias de la ausencia hormonal.

Síntomas habituales

Los síntomas que sugieren el comienzo de la menopausia van desde los comunes sofocos, acompañados de calor, enrojecimiento facial y sudoración, hasta desordenes psíquicos, como irritabilidad, ansiedad e insomnio entre otros.

El aumento de peso en torno a los 2 ó 3 kilos, como mínimo, es un hecho significativo en la mayoría de las mujeres tras la menopausia. Y dado que el aumento de peso se traduce en aumento de grasa y ésta se distribuye principalmente en la región abdominal, esto supone un riesgo añadido de sufrir accidentes vasculares.


La descalcificación ósea y otros trastornos esqueléticos es más incidente en este grupo de población.

Sofocos. Son uno de los primeros signos y pueden producirse dos o tres años antes de que las reglas lleguen a desaparecer totalmente. Esta sensación repentina de calor en la cara y en el cuello, progresa hacia el pecho y los brazos y va seguida de sudoración y frío. A veces, se acompaña de enrojecimiento de la piel y se acelera el pulso.

Sequedad vaginal. Cuando la producción de estrógenos disminuye, las paredes de la vagina se hacen más frágiles y delicadas y se reduce la humedad natural. Esto puede producir sensación de escozor, tirantez o sequedad, aunque no se manifiesta en todas las mujeres.

Alteraciones psíquicas. La irritabilidad, la ansiedad, el nerviosismo y el insomnio son las afecciones más frecuentes, aunque hay quien llega a padecer depresión.

Descalcificación de los huesos. El deterioro óseo favorece el desarrollo y aparición de la osteroporosis, y por tanto existe un riesgo mayor de fracturas y otros trastornos esqueléticos (pinzamientos, aplastamientos, etc.).
Tendencia a engordar. Durante esta etapa es habitual un incremento lento y progresivo de peso de 2 a 3 kilos, y un cambio en la distribución de la masa grasa, lo que se traduce en un aumento del volumen de grasa en la tripa (zona abdominal).


Niños y adolescentes: La manera más fácil de prevenir la osteoporosis en las etapas posteriores de la vida es asegurar un consumo adecuado de calcio y vitamina D durante la niñez, adolescencia y juventud.

En 2003 la Academia Americana de Pediatría (AAP) comenzó a recomendar que todos los recién nacidos y niños menores recibieran 200 unidades internacionales (UI) por día de vitamina D, a partir del segundo mes de vida, para ayudar a prevenir deficiencias que se podrían presentar con la alimentación exclusivamente al pecho. Pese a que la leche materna continúa siendo el tipo de alimentación preferida para los bebés recién nacidos, el bajo contenido de vitamina D que tiene la leche materna junto con con bajos niveles de exposición al sol pueden predisponer a los bebés a deficiencias de vitamina D. Los bebés que se alimentan con un mínimo de 17 onzas por día de fórmula, no necesitan de los suplementos, ya que todas las fórmulas para lactantes que se venden en los Estados Unidos contienen cantidades adecuadas de vitamina D.


De acuerdo con los datos presentados en el Panel de Desarrollo de Consenso sobre Prevención, Diagnóstico y Terapia para la Osteoporosis de los Institutos Nacionales de Salud 2001, se encontró que sólo 25% de los niños varones entre los 9 y 17 años de edad consumían la cantidad recomendada de calcio y sólo l e10% de las niñas de la misma edad cumplen con la recomendación. Los niños de más edad pueden tomar multivitamínicos masticables que contienen 200 UI de vitamina D y los recién nacidos pueden tomar vitaminas líquidas en gotas.

La deficiencia de calcio entre los adolescentes en crecimiento representa una preocupación porque, en general, dejan de consumir productos lácteos. Las investigaciones también han demostrado que muchos adolescentes no consumen la cantidad suficiente de vitamina D, y la AAP sugiere que este grupo debería consumir suplementos.

Alentar a los niños y a los adolescentes a beber leche con sus comidas es una de las mejores maneras de asegurarse de que consuman las cantidades adecuadas de calcio y vitamina D. Sin embargo, la leche no es la única opción de bebida que puede utilizarse para asegurar el consumo adecuado de calcio. Por ejemplo, algunas marcas de jugo de naranja están fortificados con calcio y vitamina D. Otros alimentos ricos en calcio como el queso, el yogurt y las botanas fortificadas también agregan variedad a la dieta. También son excelentes fuentes de calcio dietético las bebidas a base de leche fortificadas y saborizadas, y las bebidas en polvo que se preparan con leche.

Veinte, treinta y cuarenta años: En los Estados Unidos, 9 de cada 10 mujeres y casi dos tercios de los hombres no consumen la suficiente cantidad de calcio. Asegúrese de consumir suficiente cantidad de alimentos ricos en calcio y vitamina D en los 20´s ya que ideal es construir una masa ósea óptima antes de los 30 años de edad. Después de esa etapa, generalmente la masa ósea deja de aumentar. Sin embargo, todavía queda tiempo para incorporar cambios que lo ayudarán a mantener la masa ósea, reducir su pérdida y disminuir el riesgo de osteoporosis. Considere la posibilidad de tomar un multivitamínico. Asegúrese de que contenga vitamina D y calcio. Una manera rápida y sabrosa de obtener calcio y vitamina D son los masticables de calcio. Consulte a su médico para aclarar sus dudas o inquietudes.

Más de cincuenta: Si hasta el momento usted ha realizado un buen trabajo en el cuidado de sus huesos, entonces ya habrá ganado la mitad de la batalla. Si no lo hizo, nunca es demasiado tarde. Pregunte a su médico qué suplementos puede tomar. Después de los 50 años, los requerimientos de calcio y vitamina D son algo más elevados y su cuerpo no absorbe el calcio con la misma eficiencia que como cuando era joven. Continúe consumiendo una dieta rica en calcio y vitamina D, pero no se sorprenda si necesita tomar suplementos para compensar la diferencia.

domingo, 1 de noviembre de 2009

POSTRES LIGHT


Budín de manzanas

Ingredientes:
4 manzanas medianas
200g(1/3 taza) de azúcar
4cdas de agua
Ralladura de ½ limón
2 huevos batidos
2 claras batidas
250cc de leche descremada
Edulcorante a gusto
Un molde rectangular forrado con papel aluminio.


Preparacion:
Pelar las manzanas, cortarlas en cubos, ponerlas en una cacerola con el azúcar, el agua y la ralladura.
Hervir hasta que las manzanas estén blandas, retirar y endulzar.
Mezclar los huevos con la leche.
Verter las manzanas en una budinera forrada con el papel de aluminio y cocinar a baño maría.v Dejar enfriar y desmoldar.

COCINA LIGHT Y DIET


Guiso de vegetales light

Ingredientes:
200g de arroz
400g de zanahorias
500g de zucchinis
200g de choclo desgranado
300g de calabaza
200g de chauchas
Caldo de verduras
Sal
Preparacion:
Lave bien las verduras y cortélas en trozos no muy grandes.
Colóquelas en una cazuela de barro, cúbralas de caldo y cocine a fuego lento durante 20 minutos.
Incorpore el arroz y 2 partes de caldo por una de arroz.
Cocine unos 12 a 15 minutos más.
Condimente y cocine hasta que el arroz este listo.


El fracaso escolar muchas veces tiene su causa en multiples problemas de aprendizaje, aquí pretendemos ayudarle a identificarlos para apoyar a sus hijos. Esperamos que gracias a este artículo pueda detectar estos problemas desde la más temprana infancia.



¿Qué son los problemas de aprendizaje?
Son una serie de limitaciones a veces físicas, psíquicas o de malos hábitos de estudio. Estas obstaculizan el buen funcionamiento de las capacidades para adquirir conocimientos y los medios de enseñanza normales no sirven para estos niños.

Muchos adultos también sufren estos problemas y ni siquiera sabían a qué se debía su dificultad al leer o escribir y lo achacaban a su torpeza, idiotez, etc., con menoscabo para su autoestima.

Pero los problemas de aprendizaje se producen incluso en personas con coeficientes intelectuales altos. Y hace apenas poco más de 20 años que son conocidas popularmente las causas de esto.

¿En qué consisten los problemas de aprendizaje?
Son varios, como incapacidad para leer o escribir correctamente, confusión entre los números con la imposibilidad de realizar operaciones matemáticas, problemas de índole auditivo o visual no detectados, etc.

Problemas de comportamiento asociados a la falta de atención o concentración, como la hiperactividad o el autismo leve (que puede no estar diagnosticado).

Causas
Es un tema que aún no está del todo claro. Existen diversas causas de los problemas de aprendizaje según el tipo de problema, que enumeraremos después.

No obstante, los orígenes van desde cuestiones de índole psicoafectivas, lesiones cerebrales, dificultad espaciotemporal, mala percepción visual o auditiva, problemas de conducta, dificultad en la orientación secuencial.

Tipos de problemas de aprendizaje
Disgrafía: dificultad para escribir (inversión de sílabas, separar o pegar palabras incorrectamente, etc.).
Dislexia: trastorno de la escritura y la lectura; dificultad sobretodo para distinguir las letras, como por ejemplo p, q, b, d, más los síntomas de la disgrafía.
Discalculia: una combinación de las dos anteriores y los problemas de atención. Consiste en una confusión entre los números, invirtiéndolos y escribir 21 en vez de 12 y viceversa, etc.
Problemas de atención: cuando está asociado a la hiperactividad se conoce como Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Una de las mayores causas de los problemas de aprendizaje suelen ser niños con dificultad para estar sentados, hablan mucho y no escuchan, interrumpen, están inquietos, etc.
Retrasos en la psicomotricidad: la motricidad en los niños está íntimamente ligada a su relación e interpretación del mundo y, por ende, a la capacidad de aprender.
Nuestros consejos
Si reconoce alguno de estos síntomas en su hijo, lo mejor es hablarlo con sus profesores y ponerlo en manos de un especialista que diagnostique y le guíe en los caminos a seguir.
Por otro lado, si tiene interés en conocer diferentes técnicas que pudieran ayudarle, en nuestra sección de técnicas de aprendizaje puede encontrar alguna orientación. Y no olvide que, aunque con nosotros está en buenas manos, las definitivas deben ser las del profesional.

La dieta mediterranea.


La dieta mediterránea es una de las más completas que podemos encontrar y si la seguimos nuestra salud puede beneficiarse de todo lo bueno que nos ofrece. ¿Quieres conocer los alimentos que integran la dieta mediterránea y por que es tan saludable?


¿Qué es la dieta mediterránea?
Desde tiempos remotos en los países de la zona del Mediterráneo se ha seguido una alimentación muy natural, de acuerdo a las estaciones y al clima y muy rica y variada, pues los países de la zona siempre se han comunicado con facilidad, lo que favorecía el intercambio de productos.

A mitad del siglo pasado Ancel Keys estudio la dieta de los países mediterráneos descubriendo que las muertes por enfermedades cardiovasculares eran menores en esta zona que en otras, como EE.UU. o el norte de Europa.
Desde entonces se considera que la dieta mediterránea es una de las más completas y que seguirla ayuda a nuestro cuerpo a sentirse bien y a mantener ciertas enfermedades alejadas de nosotros.

El aceite de oliva, las verduras de temporada y más pescado que carne, todo en las proporciones correctas hacen que cada día esta dieta tenga más seguidores.

¿Por qué la dieta mediterránea se considera una de las más saludables?
Nuestra salud, el estado de ánimo e incluso el vernos más guapos están directamente relacionados con nuestra alimentación. Nos estamos aficionando demasiado a la comida rápida, a los precocinados y nuestro organismo acaba resintiéndose. Si a eso añadimos que nos movemos muy poco y consumimos muchas grasas el riego de engordar y padecer algún problema cardiovascular aumenta.

Si queremos evitar todo esto lo tenemos realmente fácil, empecemos por introducir cambios en nuestra estilo de vida. Vamos a seguir una dieta que es muy sana: la dieta mediterránea.
Los alimentos que componen esta dieta son los mejores aliados que podemos encontrar para mantenernos sanos, pues es una dieta rica en nutrientes, antioxidantes y muy equilibrada.

Las grasas que nos aporta son insaturadas pues proceden del aceite de oliva, pescados azules y frutos secos, por lo que ayudan a prevenir el colesterol. .
Es muy rica en cereales, legumbres, frutas y verduras con lo que tenemos asegurado el aporte de fibra necesario para un buen tránsito intestinal. Esto ayuda en la prevención de la obesidad, el cáncer de colon o la diabetes.
Todos estos alimentos nos proporcionas las vitaminas y minerales necesarios para que nuestro cuerpo funcione correctamente y luzca un aspecto estupendo.

Con la ingesta de cereales conseguiremos toda la energía que necesitamos y a nuestros músculos llegarán las mejores proteínas provenientes del pescado, frutos secos, huevos, etc.

Alimentos básicos de la dieta mediterránea
En la dieta mediterránea hay gran abundancia de alimentos de origen vegetal, que aunque ahora ¿gracias? a los invernaderos disponemos de cualquier especie durante todo el año, antes se consumían los específicos de cada estación, lo cual es más conveniente y saludable. Sus representantes son:

Los cereales y sus derivados.
Las legumbres: garbanzos, lentejas, habichuelas, etc.
Las frutas, verduras y hortalizas.
Los frutos secos: nueces, avellanas, almendras, etc.
El aceite de oliva: el rey indiscutible de la cocina mediterránea.
Pero también se consumen alimentos de origen animal, entre los que podemos destacar:

El pescado, sobre todo el azul, tiene en esta dieta un gran protagonismo.
La leche, sus derivados y los huevos.
Se consume menos cantidad de carne y con menos frecuencia.
Tradicionalmente en esta zona la bebida que acompaña las comidas es el vino, que tomado con moderación, es un buen complemento.

Cantidades recomendadas en la dieta mediterránea
Debemos desterrar de nuestra dieta los dulces, bollos, golosinas, algunos tipos de embutidos y las comidas rápidas.

De acuerdo a la pirámide nutricional, las cantidades diarias que debemos tomar de cada alimentos son las siguientes
De 3 a 5 raciones de pan, cereales o tubérculos (pasta, arroz, patatas, cuscús...)
De 2 a 3 piezas de fruta fresca y de 2 a 4 raciones de verduras y hortalizas (pueden ser 5 raciones diarias entre frutas y verduras)
De 2 a 3 raciones de queso, lácteos, pescado azul o legumbres
Un mínimo de 20 gramos diarios de aceite de oliva o un puñado de frutos secos
Dos o tres veces a la semana: huevos y aves de corral Esporádicamente: carnes rojas y azúcares simples ¿Sabías que...?
España, Italia, Grecia y Marruecos han presentado una candidatura para que la Dieta Mediterránea sea inscrita en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Estas costumbres alimentarias se pueden definir como una filosofía de vida, integrada por la forma de vida activa, las relaciones sociales y el clima, entre otras.

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