lunes, 28 de diciembre de 2009


¿Qué es el cáncer de cuello del útero?
El cáncer de cuello del útero es el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuello del útero, que también se llama cérvix. El cérvix es la parte inferior del útero que se conecta con la vagina. El crecimiento anormal de células se llama un tumor.

El cáncer del cuello del útero es uno de los cánceres más comunes que afectan a las mujeres. El cáncer del cuello del útero se desarrolla con mayor frecuencia en las mujeres de 40 años de edad o mayores.

¿Cómo ocurre?

Las causas precisas del cáncer de cuello del útero se desconocen. Sin embargo, sí sabemos que las mujeres con ciertos factores de riesgo tienen más posibilidades de tener cáncer del cuello del útero. Un factor de riesgo es algo que aumenta sus posibilidades de contraer una enfermedad.

El principal factor de riesgo para el cáncer del cuello del útero es una infección con papiloma virus humano (HPV, por sus siglas en inglés). Hay muchos tipos de HPV, y pueden infectar distintas partes del cuerpo. Algunos tipos infectan el área genital y causan verrugas genitales. Si no se las trata, algunas infecciones de HPV se pueden convertir en cáncer. Otros factores de riesgo posibles o relacionados con el cáncer de cuello del útero son:

tener relaciones sexuales a edad temprana (adolescencia)
no hacerse pruebas regulares de Papanicolau para ver si tiene HPV o si hay células precancerosas anormales en el cuello del útero
tener más de 1 compañero sexual
tener un compañero sexual que a su vez haya tenido muchas otras compañeras sexuales (porque esto aumenta su riesgo de infección con HPV)
haber tenido enfermedades transmitidas sexualmente en el pasado
haber tenido resultados anormales anteriormente en la prueba de Papanicolau
fumar
tener un sistema inmunológico debilitado; por ejemplo, porque está tomando fármacos de inmunosupresión, o tiene SIDA.
Las células del cuello del útero comenzarán a cambiar antes de hacerse cancerosas. Estas células precancerosas se llaman neoplasia intraepitelial cervical, o CIN, por sus siglas en inglés. La detección y el tratamiento temprano de las células precancerosas pueden prevenir que se hagan cancerosas. Sin el tratamiento, las células anormales pueden convertirse en cancerosas y transmitirse a otras partes del cuerpo.

¿Cuáles son los síntomas?
Las células anormales en el cuello del útero y el cáncer del cuello del útero no siempre causan síntomas. Por lo general se descubren las células precancerosas o cancerosas mediante un examen pélvico y una prueba de Papanicolau. Por eso se sugiere que todas las mujeres mayores de 21 años de edad se hagan una prueba de Papanicolau. También se recomienda para mujeres menores de 21 años de edad, si han pasado 3 años de haber tenido relaciones sexuales por primera vez.

En las etapas posteriores, una mujer que tiene cáncer de cuello del útero observará hemorragias vaginales anormales o una descarga con manchas de sangre en momentos inesperados. Por ejemplo, puede sangrar entre un periodo menstrual y otro, después del coito, o después de la menopausia. Es posible que los períodos menstruales duren más y sean más abundantes que lo normal. Es posible que tenga más descarga vaginal. El cáncer puede causar dolor en la pelvis o dolor durante el coito.

Las infecciones y otros problemas de salud también pueden causar estos síntomas. Si tiene alguno de estos síntomas, dígale a su profesional médico para que los problemas se puedan diagnosticar y tratar lo antes posible.

¿Cómo se lo diagnostica?
Los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolau se usan para ver si hay cambios o cáncer en las células del cuello del útero. Para hacer la prueba de Papanicolau, su profesional médico le insertará un espéculo en la vagina para ver el cuello del útero. Luego raspará suavemente algunas células del cuello del útero. Estas células se envían a un laboratorio para analizarlas.

Algunas mujeres de hacen una prueba de HPV junto con la prueba de Papanicolau. Hable con su profesional médico para ver si también necesita una prueba de HPV.

Si su prueba de Papanicolau no da resultados normales, es posible que su profesional médico le examine el cuello del útero con un colposcopio. El colposcopio es un tipo especial de microscopio que se usa para observar la vagina y el cuello del útero. Este examen se llama colposcopía. Durante el mismo, su profesional médico le pasará un líquido parecido al vinagre sobre el cuello del útero y quizás le tome una muestra de tejido. Por ejemplo esto se puede hacer cortando una pequeña parte del cuello del útero (una biopsia) o raspando el revestimiento del canal cervical (raspado endocervical). Las muestras se analizarán en el laboratorio.

A veces puede tener células anormales en el cuello del útero, pero la prueba de Papanicolau no las detecta. Si su prueba de Papanicolau da resultados normales, pero hay una zona del cuello del útero que no parece normal al realizarse el examen pélvico, es posible que su profesional médico le quiera hacer una biopsia.

¿Cómo se lo trata?
Existen 2 tipos de cáncer del cuello del útero: cáncer de células escamosas (el tipo más común) y adenocáncer. Ambos se tratan de la misma manera. El cáncer del cuello del útero puede ser tratado con cirugía, terapia de radiación, quimioterapia, o una combinación de estos tratamientos.

Cirugía

Una histerectomía es una operación para extraerle el cuello del útero y el útero. En algunos casos, también se pueden extraer una parte de la vagina, las trompas de Falopio y los ovarios (este procedimiento se llama histerectomía radical). El cirujano también puede sacar nódulos linfáticos en la región de la pelvis para ver si contienen cáncer. Si las células cancerosas llegaron a los nódulos linfáticos, esto significa que la enfermedad posiblemente se haya transmitido a otras partes del cuerpo. Esto se llama metástasis.

Si le sacan el útero, ya no podrá tener hijos. En las primeras etapas del cáncer, se pueden emplear otros métodos para extraer el tejido canceroso sin perder la capacidad par tener hijos. Por ejemplo, se puede realizar una intervención quirúrgica llamada conización para sacar un poco de tejido en forma de cono del cuello del útero y del canal cervical. También se puede usar congelación, un láser o una corriente eléctrica para extraer tejido. Cuanto antes se diagnostique y se trate el cáncer del cuello del útero, mayor será la probabilidad de poder seguir teniendo hijos.

Terapia de radiación

La terapia de radiación (también llamada radioterapia) usa rayos de alta energía para matar células cancerosas. Solamente afecta las células en la zona que se trata. Si no se la puede tratar con cirugía, es posible que su profesional médico le recomiende terapia de radiación en su lugar.

Profesional médicos usan 2 tipos de terapia de radiación para tratar el cáncer del cuello del útero: radiación interna y radiación externa.

La radiación externa es producida por una máquina grande fuera del cuerpo. En general se hace el tratamiento cinco días por semana durante varias semanas, en una clínica para pacientes externos.
Para la radiación interna, también llamada radiación intracavitaria, se colocan tubos delgados que contienen una sustancia radioactiva en la vagina, donde permanecen durantes unas horas o hasta 3 días. Es posible que quede internada en el hospital durante este período. Para proteger a los demás de la radiación, no podrá aceptar visitas, o solamente podrá tener visitas por un breve período de tiempo mientras estén colocados los tubos. Una vez que se extraigan los tubos, no queda ninguna radiación en el cuerpo. El tratamiento se puede repetir 2 ó más veces a lo largo de varias semanas.
Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer para matar las células cancerosas. Afecta las células en todo el cuerpo. Los medicamentos contra el cáncer del cuello del útero en general se administran por la vena. El tratamiento en general se hace en una parte del hospital para pacientes externos, en el consultorio de su profesional médico o en su casa. La quimioterapia se usa con más frecuencia cuando el cáncer se ha transmitido a otras partes de su cuerpo.

Si le diagnostican un cáncer del cuello del útero mientras está embarazada, su profesional médico le explicará los riesgos del tratamiento y los riesgos de no hacerse el tratamiento.

¿Cuánto duran los efectos?
Cuando se detecta y se trata temprano, el cáncer del cuello del útero es muy curable. Si no se lo trata, el cáncer puede transmitirse a las regiones que rodean el cuello, como los ganglios linfáticos y los tejidos cercanos de la pelvis. A medida que el tumor crece o se expande más allá del cuello del útero, existen menos posibilidades de curarse. No obstante, el tratamiento combinado de cirugía, radiación y quimioterapia aumenta la tasa de supervivencia.

¿Cómo puedo cuidarme?
Si le han diagnosticado cáncer del cuello del útero:

Hable sobre el cáncer y sobre las opciones de tratamiento con su profesional médico para comprenderlas. Es posible que quiera obtener una segunda opinión.
Dígale a su profesional médico si su tratamiento le trae molestias. En general hay maneras de aliviar las molestias.
Pídale a su profesional médico que la instruya con respecto al coito, las duchas vaginales o el uso de tampones.
Después de su tratamiento, no deje de seguir el programa establecido por su profesional médico para exámenes de seguimiento. Su profesional médico controlará su recuperación de cerca y le hará análisis para comprobar que no haya vuelto el cáncer. Los exámenes de seguimiento pueden incluir tanto un examen físico como pruebas Papanicolau y radiografías de tórax. Entre las visitas programadas, debe ponerse en contacto con su profesional médico de inmediato si tiene cualquier problema de salud.

¿Cómo puedo prevenir el cáncer del cuello del útero?
Para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de cuello del útero:

Trate de evitar la exposición al HPV. No tenga más que 1 compañero sexual. También es bueno que su compañero sexual no haya sido sexualmente activo con ninguna otra persona. Averigüe si su compañero ha tenido alguna vez enfermedades transmitidas sexualmente. Sin embargo, los condones no la protegen completamente de esta infección, que se puede transmitir de otras partes del cuerpo.
Pregúntele a su profesional médico si le conviene darse la vacuna (Gardasil) para prevenir los tipos de HPV que traen un alto riesgo de cáncer del cuello del útero. Gardasil se recomienda para mujeres entre los 9 y 26 años de edad.
Si es sexualmente activa, o lo ha sido anteriormente, debe hacerse exámenes pélvicos periódicos, incluyendo una prueba de Papanicolau. La prueba de Papanicolau puede descubrir cambios en las células del cuello del útero que se producen a causa del HPV. Puede prevenir el cáncer del cuello del útero tratando estos cambios en las células. Pregúntele a su profesional médico con cuánta frecuencia se debe hacer una prueba de Papanicolau.
Si el resultado de una prueba de Papanicolau es anormal, siga las recomendaciones de tratamiento de su profesional médico.
No fume.

¿Cómo es la vacuna?
Hay una inoculación que ataca cuatro tipos de virus que producen el cáncer de cuello uterino.

La vacuna cuadruvalente para combatir el cáncer de útero resultó ser sexavalente. Es que los últimos estudios clínicos mostraron que la inoculación, elaborada y comercializada por el laboratorio Merck Sharp & Dohme, sirvió para neutralizar otros dos virus más, también responsables del cáncer de cuello de útero.

La vacuna ya fue aprobada en Estados Unidos y en Europa, y ahora esperan la resolución afirmativa de la autoridad sanitaria en la Argentina (ANMAT), según informaron fuentes cercanas al laboratorio.

La vacuna demostró ser efectiva contra los virus 6,11, 16 y 18, aunque también fue efectiva en los tipos 31 y 45, de acuerdo con información in vitro presentada en la Conferencia Internacional del Virus del Papiloma (IPC).

La inoculación está aprobada para la prevención de ciertas enfermedades causadas por los tipos 6, 11, 16 y 18 de la enfermedad, que causan alrededor del 70 por ciento de los casos de cáncer cervical.

En el estudio in vitro presentado, los anticuerpos inducidos por la vacuna previnieron, o neutralizaron, la capacidad de los pseudoviriones (virus sintéticos) de los tipos 31 y 45 para infectar las células.

Estos dos tipos de HPV causantes de cáncer están relacionados directamente con los tipos 16 y 18 del virus. Esta información in vitro es la primera que demuestra que los anticuerpos creados por el uso de una vacuna pueden neutralizar otros tipos del germen que no sean directamente el objetivo de la vacuna.

Righetti cuestionó la vacuna porque "es muy cara" y sus estudios clínicos fueron hechos en Estados Unidos "donde las cepas de virus no necesariamente son exactamente las mismas que las que puede haber en la Argentina".
Asimismo, aseguró que los proyectos de ley deberían enfocarse más en lograr una vacunación obligatoria de la hepatitis B que en pautar una inoculación "cara, como la del HPV" y que aún espera la aprobación.
"La mejor forma de prevenir el HPV y el cáncer de cuello uterino es la prevención con métodos de barrera, especialmente el preservativo, para evitar el contagio", señala.

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